domingo, 17 de octubre de 2021

La Confianza en Dios, una relación de Amor


Cuando pasamos nuestras peores crisis, dificultades o pérdidas, en esos momentos en los que sufrimiento, dolor,  agobio y la aflicción nos  muerden los talones, estrujan el alma y rayan nuestro corazón, cuando hasta nuestros pensamientos se vuelven en nuestra contra y nos conducen a la mas absoluta desesperanza, es precisamente en esas circunstancias cuando la confianza en Dios en lo único que nos puede sostener y ayudar a salir adelante. Esos obscuros momentos por insalvables que parezcan, brindan las condiciones ideales para fortalecer nuestra relación con Dios y aprender a confiar  en Él.

Nuestra relación con Dios debe ser construida y renovada día a día, para debemos tener en cuanta que al establecer una relación de confianza con otra persona, generalmente lo hacemos basados en el conocimiento que tenemos de esa persona, en un pacto o contrato, ya sea formal o implícito. Así llegamos a confiar en nuestros amigos, hermanos, padre, madre, compañeros de trabajo o estudio, etc., en estas relaciones el amor juega un papel sumamente importante al momento de confiar en alguien, de manera que al cultivar o fomentar las relaciones con determinadas personas las vamos conociendo mejor y la estima que vamos teniendo hacia ellos va creciendo llegando en algún momento  a alcanzar algún nivel de amor que nos lleva a confiar en algunos mas que en otros. De igual manera nuestra confianza en Dios sigue la misma dinámica, a medida lo conocemos lo amamos y a medida lo amamos confiamos en ÉL. 

Se dice y se oye fácil, pero en la práctica no lo es tanto, pues Dios es una persona espiritual y por tanto es mediante nuestra parte espiritual que establecemos esa relación, mediante la oración, lectura de su palabra, lecturas espirituales, sacramentos, y otra serie de ritos que la religión pone a nuestro alcance, de manera que es fundamental alimentar nuestro hombre o mujer espiritual.

Isa 55:1-2 ¡Oh, todos los sedientos, id por agua, y los que no tenéis plata, venid, comprad y comed, sin plata, y sin pagar, vino y leche! ¿Por qué gastar plata en lo que no es pan, y vuestro jornal en lo que no sacia? Hacedme caso y comed cosa buena, y disfrutaréis con algo sustancioso.

Sin embargo, quizá el mayor obstáculo para confiar en Dios, es la idea preconcebida que tengamos de ÉL, y esto sin importar los años que tengamos en el caminar, no podemos creer que lo conocemos plenamente, sino recordemos a  Job cuando dice:

 Job 42,1-3 ,5-6 Y Job respondió a Yahveh:  Sé que eres todopoderoso: ningún proyecto te es irrealizable. Era yo el que empañaba el Consejo con razones sin sentido. Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro. Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos. Por eso me retracto y me arrepiento en el polvo y la ceniza.

Por ello es importante recordar la imagen de Dios que Jesucristo nos enseña, la cual se plasma en el Padre Nuestro. Al ver a Dios como un padre, como Nuestro Padre que nos ama (1Jn.3,1), que nos procurará el bien siempre (Sn.Mt.7,11), un Padre en enseña e instruye a su hijo (Prov.15,5), un Padre que tiene normas y reglas para que sus hijos vivan felices (Sn.Jn.12,32), un Padre que no abandona a sus hijos, que provee sus necesidades (Sn.Mt.6,26), un Padre a quien recurrimos en nuestras aflicciones y responde amorosamente (Sn.Jn.14,13) , una Padre a quien amar (Sn.Jn.14,21).

En este punto, la pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué papel juega Dios en mi vida?, no se valen respuestas vagas, ambiguas o superficiales, sino concretas y no hay respuestas equivocadas sino, mas bien respuestas que nos debe ayudar a mejorar nuestra relación con Dios, así por ejemplo, si es nuestro Medico, Proveedor, Maestro,  esta bien, pero a un medico lo consultamos cunado nos sentimos enfermos y al sentirnos sanos lo dejamos, de igual manera un proveedor lo buscamos solo en la necesidad y una vez saciada lo dejamos, lo mismo con un maestro, al considerarnos instruidos dejamos de escuchar sus enseñanzas. Nuestro objetivo en la relación con Dios es que vaya dejando de ser algo pasajero, alguien a de quien nos servimos y luego lo relegamos hasta la siguiente necesidad, sino mas bien que cada vez nos vayamos quedando más tiempo con ÉL, que cada día su permanencia es nuestra vida vaya creciendo, hasta llegar a vivir aquellas palabras de Cristo : 

Sn. Mt. 24,35 Cielo y tierra pasarán mas mis palabras no pasarán.

Solemos usar fe y confianza en Dios indistintamente, pero sirve pensar que la fe en Dios es creerle a Dios, así que Yo le creo cuando me dice que me ama (1Jn.4,10), que siempre escucha mi oración (Jer33,3), que todo pasa para bien de los que aman al Señor (Rom.8,28), que es El Buen Pastor y cuida de mí (Sn,Jn.10, 11 y Sal.23), que su palabra calma la tormenta (Sn.Mt.8,26), que una palabra suya basta (Sn.Mt.8,8),que sólo Él tiene palabras de vida (Sn.Jn.6,68), etc., mientras que la confianza es llevar a la práctica todo lo que le creo a Dios, mediante un abandono paciente y orante en Él, tratando de identificar su mano en nuestra vida, aún en las pequeñas cosas, hasta aquellas que damos por seguras, viviendo alegres y agradecidos (1Tes.5,16-18)

1Ts 5,16-18 Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros. 

En la medida que fortalecemos nuestra relación con Dios, nuestro Amor por Él va creciendo en consecuencia la confianza en Él se afianza cada vez más, pues es resultado del Amor y no de la necesidad o del temor, pues donde hay amor, no cabe el temor (1Jn.4,18).

Que la Paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento este siempre con nosotros.


Paz y Bendiciones

Walter Turcios


sábado, 11 de abril de 2020

Padre Nuestro que estas en lo cielos



Sn. Mt. 6, 9 "...Padre Nuestro que estás en los cielos, Santificado sea tu Nombre", con este versículo inicia la oración que Cristo nos enseña, estas primeras líneas son de adoración y por tanto nos debe transmitir la importancia de adorar a Dios, y que esta adoración debe ser nuestra primera intención al orar. Esta enseñanza la vemos en toda la Biblia, en numerosos salmos, oraciones de profetas y sacerdotes, reconocimiento del poder de Dios, etc.. 

En el evangelio de San Juan Cristo imprime esta lección de manera tajante al afirmar en Sn. Jn, 4,24 Dios es espíritu y los que adoran deben adorar en espíritu y verdad, implicando que la forma es que adoramos a Dios en la oración o espíritu, debe ser llevado a la vida cotidiana es decir en verdad. Esta debe llevarnos a creer firme y confiadamente en todas las expresiones de adoración que decimos a Dios en oración, de manera que se fijen en nuestras mentes, corazones y almas, a fin que al afrontar los eventos desagradables, adversos o hermosos de nuestra cotidianidad,  el Espíritu Santo no recuerde las grandezas que hablamos a  Dios y esto nos conforte, anime, consuele, afiance nuestra esperanza y fortalezca nuestra fe, viviendo de esa manera, en la verdad del día a día, adorando a Dios con nuestras respuestas a los acontecimientos de este mundo, abriendo un espacio para que el Reino de Dios venga a nosotros.

Por lo anterior, lo que Dios busca al pedirnos adorarlo es que meditemos e interioricemos que Él es un Dios Todopoderoso, Creador de todo cuanto existe, que es nuestra fortaleza, nuestro escudo, nuestra paz, que es un Dios que abre mares, libera a los cautivos, hace andar a los cojos, ver a los ciegos, oír a los sordos, sana a los enfermos, un Dios que resucita muertos, un Dios que se entregó y padeció por cada uno de nosotros. Un Dios que hace eso, no nos abandonará en los momentos difíciles, ni renunciará a nosotros, sino que está plena y absolutamente comprometido con nuestra salvación, creer en esto, creerle a Dios es lo que nos hace soportar el embate de las malas horas y salir en victoria de ellas.

Procuremos que nuestra oración se llene de adoración y gratitud, y no de peticiones y quejas, a final Él ya sabe lo que necesitamos, y por lo mismo lo que principalmente necesitamos es adorarlo.

Paz y Bendiciones

Walter Turcios

La Confianza en Dios, una relación de Amor

Cuando pasamos nuestras peores crisis, dificultades o pérdidas, en esos momentos en los que sufrimiento, dolor,  agobio y la aflicción nos  ...